
“Pero nunca falta alguien que te alce en un altar y haga leyenda tu imagen formadora, y haga imposible el sueño de alcanzarte y aprenda algunas de tus frases de memoria, diciendo: seré como él, sin conocerte y lo pregonen sin pudor, sin sueños, sin amor, sin fe…y pierdan tus palabras sentidos de respeto”.
Para muchas personas Ernesto Guevara, más conocido como Che Guevara es talvés un muerto más, pero que su rayo relumbró con su enseñanza por la lucha de los hombres, su amor revolucionario lo condujo a construir un camino para formar con firmeza y transparencia un hombre nuevo. Aquel hombre capaz de sentir en lo más hondo de su ser, ese sentimiento que transformará el mundo, logrando traspasar barreras impuestas por el sistema capitalista que nos mantiene bajo su yugo esclavizador, y no nos permite movernos y actuar humanamente, sino que simplemente nos maneja como simples marionetas a su antojo, sólo con el fin de cumplir su necesidades más viles.
Para el Che la construcción del socialismo no es imposible, no es una utopía como los intelectuales burgueses quieren hacerlo ver, al contrario la formación del hombre nuevo se dará y se construirá mediante la transformación en conjunto con el avance de la producción, donde las relaciones de trabajo es decir las relaciones entre seres humanos serán más puras y naturales; logrando así abrir un camino para la construcción de esta nueva sociedad, sin la necesidad de que el ser humano se venda como mercancía solo por el hecho de satisfacer una necesidad vital.
El hombre nuevo deberá adquirir mayor conciencia generada por la necesidad de luchar por la misma causa, la revolución y la construcción del socialismo, por la necesidad de su incorporación a la sociedad nueva y sobre todo por la importancia de su papel como constructor del camino para la liberación de sus hermanos de clase.
El camino para esta transformación del hombre nuevo no será automáticamente, sino que se ira construyendo mediante el trabajo teórico y práctico en el proceso revolucionario, analizando la realidad que se vive, dando propuestas y al mismo tiempo actuándolas, siendo así la mejor forma de contribuir en la construcción, con el ejemplo, como el che Guevara lo demostró en la práctica, mostrando laboriosidad y sacrificio ante sus demás compañeros de guerrilla, enseñándole a la gente a llevar un accionar no forzado sino natural mediante el trabajo voluntario, generando así que se convierta en una alegría y jamás en un pesar; y al mismo tiempo liberando a las personas de su enajenación de la lucha de clases que se acentúa con más ahínco, de los conflictos y de otras calamidades que engendra el sistema opresor.
Todo revolucionario y ser en transformación para este hombre nuevo deberá saber interpretar los anhelos del pueblo, es decir hacerlos suyos, por tal motivo debe ser más responsable y disciplinado, formando su espíritu revolucionario en el quehacer diario, guiado por grandes sentimientos de amor hacia sus hermanos de clase, luchando para que lo pregone se convierta en acciones concretas, teniendo así sentido de justicia, verdad y humanidad, porque la construcción del socialismo debe ser su vida, mejor dicho no debe haber vida fuera de la revolución, luchando y muriendo para ella.
La orientación y conducción incondicional de la vanguardia es muy importante, ya que aquí se encontrarán a los mejores cuadros políticos preparados para afrontar las tareas más fuertes, ellos tendrán que ir abriendo caminos para la revolución, pero jamás olvidando que se debe estar en constante relación con sus hermanos de clase.
Lo que se quiere lograr es una nueva experiencia donde hombres y mujeres trabajen con conciencia, dejando el individualismo y demás taras que se nos colocan en bandeja de oro por el sistema capitalista , tomando en cuenta que con el trabajo en conjunto se esta creando una nueva sociedad para el bienestar de ellos, claro sin esperar retribución de esto, ya que solamente sintiendo y sufriendo en carne propia la necesidad de esta lucha, nuestras ideas y acciones podrán lograr lo esperado, la construcción de este hombre nuevo como motor de la sociedad socialista.