
Los mecanismos a través de los cuales se crea y se mantiene tal subordinación están ligados a la formación social, económica, política y cultural de cada región, de cada país, de cada nación.
En los últimos años las mujeres hemos comenzado a cuestionar nuestra situación y esto ha dado lugar al surgimiento de muchos movimientos, grupos e instituciones que desde diferentes puntos de vista e intereses intentan tanto a nivel teórico como a nivel práctico dar un tipo de respuestas marcando el camino hacia la liberación de la mujer.
La liberación de la mujer es una lucha que se inserta en la lucha general de la clase trabajadora y del movimiento popular por la liberación de nuestros pueblos oprimidos.
Cualquier grupo o sector oprimido, crea formas adecuadas de acción a fin de lograr su liberación, necesita conocer su realidad; todos al nacer como personas o como grupo humano somos inmersos en un modelo social que nos lleva a aceptar como realidad aquello que no es más la apariencia de los hechos; lo que nos permite movernos en este mundo, se manifiestan en la aceptación y utilización de patrones y roles que la sociedad nos asigna, sin cuestionarlos.
El interés no surge solamente de reconocer la situación de dependencia de la mujer, sino más bien de la comprensión de la dinámica de la sociedad en su conjunto y de la búsqueda de alternativas que permiten a la mujer tomar conciencia de su propio valor y asumir un papel activo dentro de la lucha de clases.
A quienes están interesados en la liberación de la mujer, una posible alternativa es la organización entre nosotras; entre mujeres que asuman una debida comprensión de la realidad que vivimos, es que acaso no comprendemos aún que tenemos en común la opresión sexual y doméstica.
Recordemos que el capital ya nos tiene divididos por clases sociales, aun dentro de las mismas clases estamos divididos entre hombres que dominan y mujeres subordinadas.
Entonces, aceptar y ayudar a mantener una opresión todavía anterior al sistema en el cual vivimos, capitalista, y que abarca a casi más de la mitad de la población; aceptar que el obrero luche en contra de su explotación en el trabajo y al mismo tiempo, en la unidad doméstica oprima a su mujer y a sus hijos, acepta los valores ideológicos de esta sociedad que ha transformado a la mujer en un objeto de cama(sexual) y mesa(ama de casa), en una verdadera fuente de publicidad para el consumo.
Existe un número significativo de hombres que favorecen la emancipación de la mujer en sus declaraciones y discursos, tomando en cuenta expresiones de dirigentes (políticos, sindicales, asociaciones de campesinos, etc.) y que en la vida particular, familiar y social, mantienen los mismos padrones de dominación de la mujer, sostenidos por el sistema en contra del cual dicen estar luchando.
De igual forma, hay un elevado número de mujeres empeñadas en la liberación femenina, pero sin embargo mantienen, aceptan y hasta promueven su condición de subordinadas en lo cotidiano.
Las mujeres que pueden representar la fuerza más importante de reivindicación y de cambio en la formación social del país están allí donde se dan las contradicciones en la producción, y donde se sufre más la falta de trabajo, de servicios, el alto costo de la vida, démonos cuenta que las mujeres obreras, campesinas, las mujeres pobres que viven en los sectores marginales de la ciudad, ellas están llamadas a construir una nueva historia de la emancipación de la mujer en el plano local, nacional e internacional; son ellas las que deben levantar las banderas de lucha, buscando así eliminar la explotación y la opresión en sus variadas formas.
Así pues, podemos afirmar que la participación de la mujer en la construcción de una sociedad distinta implicaría, en todo caso, buscar soluciones colectivas a problemas que antes se veían individualmente, así como también afirmamos que la mujer en la lucha por la obtención de sus reivindicaciones, debe tomar conciencia de su importancia, así como de la importancia de su papel en la familia y en la construcción de una nueva sociedad, y de la enorme necesidad de compromiso con su clase - la explotada, desde aquí podrá y sentirá recién la necesidad de luchar por sus problemas como mujer, romperá de una vez por todas con los límites de los muros de su casa y comenzará a ganar terreno y espacio en la lucha por su emancipación, logrando así tomar conciencia de clase y de mujer luchadora.